CAPÍTULO 9
La cena es increible. De primero una sopa de fideos y de segundo un pollo asado que me parecia enorme. Todo li ha hecho el y esta delicioso. El postre ya me deja muerta. Un helado casero de frutas del bosque y nata por encima. La verdad es que no he tenido cenas asi desde....... nunca y realmente me gustaria que me volvieran a hacer esto. De todas formas ha sido muy graciosa la cena. Todo eran risas y chistes. Casi me atraganto con un trozo de pollo. Le ayudo a recoger la mesa aunque el insiste en que yo no haga nada por que estoy de invitada pero es que me repatea no ayudar. Cuamdo terminamos seran como las once y media aunque yo no tengo sueño y el parece que tampoco. Nos sentamos en el sofa y el pone la tele donde ponen un reportaje sobre música. Apoyo la cabeza en el regazo de Gerardo y el me acaricia el pelo. Me gusta que me acaricien el pelo y creo que el lo sabe.
Como a las doce y media a mi me empieza a entrar el sueño lo que pasa es que no quiero que se acabe este momento. De todas fprmas el parece darse cuenta de que estoy cansada y me dice que si quiero puedo irme a la cama. Asiento con la cabeza y le pregunto donde voy a dormir. El me dice que con el en su cuarto y al principio yo me niego pero acabo cediendo ante su insistencia. Me pongo un pijama azul. La parte de arriba es de tirantes y un poco escotada y la parte de abajo un pantalon corto que no me pasa de la pantorilla. El tambien se ha puesto un pijama de camiseta de tirantes de color rojo y unos pantalones hasta la rodilla de color crema. Me coge de la mano y me invita a pasar a su habitación donde la cama de matrimonio que antes me parecia normal ahora me parece enorme.
Los nervios me atacan. ¿Y si quiere llegar mas lejos?. El se da cuenta de lo tensa que estoy y cree saber por que.
- Tranquila, no creo que hagamos nada hasta dentro de unos cuantos años.
Eso me relaja un tanto. Me tumbo en el lado de la ventana y luego se tumba el. Apaga la lampara que tiene. Hoy la luna vuelve a brillar. Toda la luz me da en la cara y el me acaricia. Aunque se que no quiere nada de eso mi corazón se vuelve a acelerar e intento calmarlo. Cuando me vuelvo a relajar me abrazo a el. El me rodea con sus brazos mi cintura y asi abrazados a la luz de la luna nos quedamos dormidos.
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